En Eluzai, así somos...
Por: Luis Enrique Cepeda
Lunes 7:38 p.m. Mientras se intensifica la obscuridad de la noche y sólo quedan las luces que iluminan las colosales puertas del salón Jesús Amigo, se escuchan cerca un par de guitarras sonando junto con el eco de una voz que da indicaciones de qué hacer y qué no hacer para convertirse en un gran guitarrista. Es lunes por la noche y los jóvenes saben que hoy hay asamblea.
Una a una se van reuniendo las personalidades más diversas y peculiares alrededor de las jardineras donde se comparten saludos, historias, bromas, y las palabras “hermano” y “amigo” resuenan una y otra vez de un lado a otro.
8:57 p.m. La espera ha terminado: por fin se abren las enormes puertas dando paso a los jóvenes que como cada lunes se reúnen en torno a Jesús para experimentarlo y aprender de él. De pronto inician los cantos con el estridente acorde de una vieja guitarra, y los cuerpos empiezan a danzar mientras las almas alaban al Señor.
Cuando la música termina entre los aplausos y las risas de los jóvenes, llega el momento de tomar asiento para escuchar con el corazón y con la mente, el mensaje que Dios mismo ha preparado y que transmitirá a través de ese instrumento que “no puede dejar de decir lo que ha visto y oído”: el predicador.
El mensaje varía de lunes a lunes: de ser el anuncio más grande y alentador cambia a ser un tierno y cálido consuelo que es bálsamo para las heridas que día a día recibe el joven. Otras veces es fuerte y confrontador, enderezando con palabras recias el camino que se ha errado. Algunas otras veces es ligero y hasta cómico o divertido… pero siempre, sin importar como sea, lleva la unción y el amor que provienen del amor mismo.
9:18 p.m. Una a una se desvanecen las luces del recinto y la suave música empieza a sonar para transportar al joven a ese lugar fuera del tiempo y del espacio. Es ahí donde el alma se encontrará con su siempre paciente y eterno amante: Jesús. En medio de lágrimas y cantos, plegarias y silencios, es Cristo quien va caminando entre las sillas derramando su amor y su bendición sobre cada una de sus ovejas. El abrazo de Dios reconforta a cada persona que se deje abrazar… a cada uno de estos hijos pródigos que vuelven al Padre.
Para muchos la asamblea es una actividad de un lunes cualquiera con jóvenes que no tienen nada que hacer. Para otros es tan solo una reunión temática de un grupo parroquial. Hay quienes creen que es un pretexto para tener dónde y cuándo juntarnos entre amigos… Pero para un joven de Eluzaí la asamblea es un Pentecostés semanal; es el ir a recargar baterías; es una reunión familiar presidida por Jesús, en la que nos sentamos y abrazamos en torno al calor de Su Palabra. La asamblea es una invitación abierta para cualquier persona que quiera encontrar al amor; para aquella alma que quiera encontrarse con Dios.
La invitación es para ti que lees esto, y para esa persona en la que estás pensando en este momento; para todos. La cita es cada lunes a las 8:00pm en el salón Jesús Amigo. Dios te llama ¿lo oyes?
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